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viernes, 12 de abril de 2013

Trio en el trabajo 3º parte



Me senté en la mesa y Lucas me acerco el vaso de Burbón. Cuando bebía sonó el teléfono. Emilio lo cogió, era su mujer. Entonces me sentí maléfica y muy traviesa, me coloque bajo la mesa y comencé a hacerle una gran mamada mientras hablaba con su mujer. Notaba su placer y como tenía que controlarse para que no se le notara la voz de placer, eso me daba mucho morbo. Emilio le decía a su mujer que tenía un día muy duro por delante, que sería agotador, que no le esperara a comer que tenía un asunto importante entre manos, algo que no podía demorar más. Yo le succionaba su sexo con ansiedad, como si de un caramelo se tratara, o un helado, me encantaba. Cada vez más fuerte y más rápido, mientras él hablaba con su mujer con la respiración entrecortada. Colgó el teléfono y de pronto le sobrevino el orgasmo, como una fuente a gran presión que me llenó la boca y me manchó toda la cara goteando hasta mis pezones. Le limpie todo bien y me levante. Me vestí mientras los dos me miraban y me senté en la silla. Ellos se vistieron también. Me miraron y sonrieron. Lucas me guiño un ojo y saco un sobre de la chaqueta, miro a Emilio y dijo: Realmente tenias razón Emilio, tu secretaria es la más eficiente. Me dio el sobre, lo abrí. El puesto era mío. Ya lo habían decidido antes de que pasara nada. Lucas se despidió con un hasta luego y salió por la puerta. Emilio se quedo callado mirándome. Su mirada no era como siempre, dura y serena, ahora era gris y lasciva. Seguía habiendo deseo en su mirada. Me tendió la mano y me dijo. Enhorabuena, conservara su puesto por meritos propios. Cuando salía por la puerta le oí decir a mi espalda. Siempre la desee…

Isaboa

domingo, 2 de diciembre de 2012

Trio en el trabajo 2ª Parte

 



Se aparto un poco de mi y empezó a quitarse los pantalones mientras Lucas hacia el relevo y me besaba con fuerza. Me lamia la boca, me la mordisqueaba mientras sus manos se deslizaban por mis pechos que a su tacto se endurecían y levantaban. Me sentía en una nube, era tan extraño pero tan placentero.
Emilio se quedo tan solo con la camisa, se acerco a mi me cogió de la cintura y me acerco a la mesa, mientras Lucas se desnudaba, comenzó a comerme la boca con pasión, mientras yo le iba despojando de su camisa. Tenía un torso atlético y muy masculino a pesar de sus años, me encantó rozar mis pezones contra él a la vez que sentía su sexo bajo el slip y que yo tanto deseaba. Ahí estaba su sexo , bien duro. Dios mío, qué maravilla. Tenía tantas ganas de sentirlo dentro de mí. Me agaché y comencé a chuparle su hermoso pene, como me gustaba, le olía de maravilla y estaba tan pero tan duro. Me encantaba chupársela, cuanto más la chupaba mejor me sabía. Se la succionaba mientras le oía gemir de placer. Lucas nos observaba mientras bebía. Le alternaba pasando mi lengua por su hermoso glande y le masturbaba con la mano, aquello le ponía malísimo y comenzó a ponerse muy salvaje. 
Entonces me sentó en la mesa me abrió de piernas rompiéndome el tanga y empezó a follarme sin piedad, tanto que hasta me dolía, pero el placer era más grande que el dolor, y me corrí enseguida. En ese momento comenzó a comerme el sexo y a beberse toda mi esencia, que rico, no paraba de sentir placer era como un orgasmo eterno, allí estuvo largo rato. Después se aparto a un lado y se acerco Lucas. Me dio la vuelta y me apoyo en la mesa. Me lamia toda la espalda mientras acercaba todo su cuerpo contra mi espalda besándola. Me bajo la falda, me quito el sujetador, me dejo completamente desnuda, sentía su sexo contra mí. Era muy grande, mas aun que el de Emilio. Me separo las piernas con el pie y se acomodo tras de mí, sentía su miembro rozar mi culo, mi sexo hambriento de mas. Cuando de pronto me penetro fuertemente, di un respingo, note como todo su sexo me llenaba. Sus embestidas eran potentes, me agarro del pelo y tiraba de el hacia el para adentrarse más en mi. Mi placer era infinito, no sabría decir el tiempo que estuvo dentro de mí pero me pareció una eternidad maravillosa. Tuve más de tres orgasmos y el aun estaba lleno. Entonces oí que se decían algo que no llegue a entender y note como Lucas metía un dedo en mi ano, después dos y los movía dentro de mi mientras me penetraba. Emilio nos observaba sentado en su silla frente a mí, de vez en cuando se alzaba y me besaba. Después se sentaba y bebía mirándome con una mirada lasciva. Estaba distraída cuando lo note, Lucas me penetro el culo y después se quedo quieto, esperando mi reacción. Emilio sonreía. ¡¡¡Cabrones!!! era su juguete sexual, pero no me importaba, lo estaba disfrutando yo aun mas que ellos. Gire mi cabeza le mire y asentí para que continuara. Parecía que iba a rasgarme pero sentía un placer inusual, desmedido. El embestía como un toro desbocado, y yo no paraba de gemir. En unos cuantos embistes mi cuerpo lo dio todo y él me acompaño con un gemido fuerte, lo que me excito aun mas y provoco otro orgasmo mas en mi cuerpo vaginalmente. Estaba rota pero tan llena.

Dama de Hielo

Trio en el trabajo 1º parte



Llevo años soñando con tener algo con mi jefe Emilio. Es un hombre maduro de unos 50 años, casado y con dos hijos.es alto, moreno de ojos verdosos y un cuerpo musculoso y atlético como a mí me gustan, no exagerados pero bien puestos. Solo tiene un fallo, es demasiado estricto y serio. Quizás por eso mis fantasías sexuales con él son tan asiduas, me pone muchísimo su carácter. Y cuando le veo aparecer y gritar a alguien me humedezco toda. Pero solo es eso un sueño, llevo en la empresa más de 5 años y nunca le he visto hacer o decir nada comprometido. Quizás sea un aburrido o demasiado fiel. Sé que es un hombre muy hogareño y familiar. Por eso he desistido ya de tener nada con él. Ahora mi presa es otra, su socio, un hombre separado y que también está muy potable, es alto rubio y de ojos azules. Un verdadero cañón. Hoy va a venir a la empresa y por eso me he acicalado más que de costumbre. Me he puesto una minifalda negra y botas. Una camisa blanca de blonda transparente y blanca, con sujetador en el mismo color de algodón. He dejado mi pelo suelto y me encuentro de lo mas sexi.

Estoy en mi mesa de trabajo cuando viene el socio de mi jefe, Lucas. Al pasar me guiña un ojo y me da los buenos días. Yo le echo una sonrisa y me estiro en la silla para que me vea bien. Entra al despacho y al momento me llama Emilio para que acuda a su despacho con el blog de notas. Entré en su despacho en silencio. Sin levantar la vista de los papeles que tenía sobre la mesa, Emilio me pidió que me sentara, y continuó revisando sus documentos durante un rato en el que permaneció en silencio. Yo notaba los nervios en mi cuerpo, con el corazón latiéndome a mil, y notando que mi tanguita comenzaba a humedecerse. Lucas estaba mirando por la ventana, pero me echaba miradas fugaces y sonreía. Después de 10 minutos levantó la vista y me miró fijamente en silencio, iba a comenzar a hablar, pero me di cuenta que tuvo que tragar saliva antes de empezar. Acababa de reparar en mi camiseta traslucida y en lo duros que estaban mis pezones. Noté como mi tanguita se mojaba más aún. Entonces me dijo que tenía que seguir reduciendo la plantilla, que la cosa estaba muy mal y que tenían dos secretarias. Una cada una de ellos, que juntarían los despachos y así aprovecharían los dos la misma secretaria.

Les mire a ambos y les pregunte si era yo la que iba a ser despedida. Emilio entonces me dijo que tendrían aun que pensarlo, que la otra secretaria era muy eficiente, cuando dijo eso Lucas soltó una risita ahogada. Se acerco a mí y comenzó a acariciar mi pelo. Empecé a ponerme nerviosa, estaba claro que todo parecía un acoso. ¿me estaba diciendo que me portara y así seria yo la que me quedara? Emilio se levanto y se acerco al archivador, abrió uno de los cajones cerrados con llave y saco tres vasos y una botella de burbon. Sirvió dos vasos y me dijo con un gesto que si yo quería. Asentí con la cabeza. Lucas había comenzado a deslizar sus manos por mi cuello en dirección a mis pechos. Yo estaba paralizada, miraba a mi jefe. Pero el bebía despacio de su vaso sin mirar. Mis pezones empezaron a ponerse duros, tensos bajo la blusa, pero claramente visibles. Eso me hizo ruborizar.

Ahí estaba yo pensando que aquello era un acoso, que estaba penado, que podía hacer algo, pero lo único que quería es quedarme allí y sentir. Lucas me ofreció una mano la cogí y me levanto. Me miro de arriba abajo y me dio la vuelta. Me sentí como una esclava a punto de ser vendida al mejor postor, pero uff aquello me estaba excitando sobre manera. Mi tanga estaba empapado y notaba como mis sexo se despertaba y pedía algo más. Emilio se acerco a mí, me miro a los ojos durante unos segundos sin apartar su mirada de la mía. Entonces vi en ellos deseo y eso me acabo de perder. Cerré los ojos y el aprovecho para darme un beso apasionado, su lengua había entrado en mi boca me la estaba recorriendo de una manera que me estaba poniendo muy caliente. Sus manos comenzaron a deslizarse debajo de mi camiseta y a buscar mis pezones que ya se habían puesto duros como gomas de borrar.
continuara...

Dama de Hielo